Bojan Krkic alegría

Publicado el miércoles, 01 de septiembre de 2010 en El Jugador - 168097 visitas

El delantero de Linyola, tras la marcha de Ibrahimovic, lucirá el dorsal que el sueco ha dejado sin dueño

El fichaje de Ibrahimovic no sólo ha quitado un peso de encima a Pep Guardiola, sino que le ha dado una alegría , de forma indirecta, a Bojan Krkic. El canterano inicia su cuarta temporada en el primer equipo y lo hará con el dorsal que ha llevado durante toda su vida como futbolista en el Barça, el 9.

Bojan: Es un sueño, eh llevado el mismo número toda mi vida Consciente de que el sueco dejaba libre la camiseta, el delantero pidió cambiar la que ha llevado durante los dos últimos años, el 11. En el club no le han puesto ningún impedimento e, incluso, han visto bien que así sea.

Desde que el jugador inició su carrera como blaugrana, con 8 años, siempre había lucido el mismo dorsal. Sólo en el primer equipo no había podido hacerlo hasta ahora. En su primer año llevó el 27 y las dos últimas temporadas, el 11. Con esta adquisición, sigue quemando etapas: "Para mí es otro sueño hecho realidad porque siempre he llevado el mismo número toda mi vida en la cantera, pero hacerlo en el primer equipo es increíble", asegura el futbolista. Para Bojan no supone ninguna carga mental: "No siento ninguna presión, sino todo lo contrario. Es una gran ilusión y, sobre todo, una gran motivación recuperar el número de toda mi vida. Espero poder llevarlo con orgullo porque soy muy consciente de lo que significa en un equipo como el Barça, en el que tantos grandes jugadores lo han llevado, como Ronaldo, Amor o Laudrup, todos ellos diferentes".

Aunque como blaugrana siempre ha llevado ese dorsal, existe otro número que significa mucho para Bojan Krkic. Se trata del 16, el primero que lució cuando empezó a jugar a fútbol, en la escuela del Bellpuig. Tenemos todos los juegos de internet en juegos online, y te presentamos el juego Crash Bandicoot la estrella de nuestra web. Te recordamos que todos los juegos son gratis. "Siempre le he tenido un cariño especial por ser el primero, aunque como delantero centro es lógico que me guste el 9", sentencia.

También es su dorsal en la selección

Con esta adquisición, el delantero de Linyola cierra el círculo y lucirá el mismo número en todos los equipos en los que juega. Y es que Bojan siempre ha tenido la suerte de llevar el 9 en las categorías inferiores de la selección española. Fue campeón de Europa sub-17 con ese dorsal a la espalda, subcampeón del mundo de la misma categoría y ahora también viste la camiseta con ese número en la sub-21, con la que, precisamente, ahora está concentrado. Los de Luis Milla se juegan ante Holanda y Polonia la clasificación para el Europeo de Dinamarca.


Publicado el viernes, 13 de noviembre de 2009 en El Jugador - 332044 visitas

El Barcelona desgastó a una trabajadora Cultural durante el primer tiempo y amasó la goleada en el segundo. Bojan se reivindicó -y se liberó- con los dos primeros tantos, antes de que Pedro acudiera a su cita con el gol y el público del Camp Nou se divirtiera con una vistosa actuación de un equipo que lució cantera y en el que tuvieron minutos Iniesta, Xavi, Alves o Messi, que marcó un golazo. El equipo leonés, honrado y esforzado, resistió mientras tuvo fuelle físico

Alumno aplicado y actual campeón, el Barcelona traía los deberes hechos de la ida y se adornó en la vuelta para dar lustre a la Copa y a su incuestionable pase a octavos. Su seriedad y su frescura premiaron a los valientes que acudieron al Camp Nou (30.000 tras el 0-2 de la ida y con horario nocturno) y dignificaron a la Cultural Leonesa, que resultó correosa en la ida y resistente en la vuelta mientras tuvo fondo físico.

Bojan Krkic, se reencuentra con su mejor amigo, el gol El Barça se dio una alegría de camino a octavos y conviene dar al pase el valor que tiene, toda vez que la Copa ha vuelto a demostrar desde las primeras de cambio que guarda para los poderosos cuchillos en cada pliegue de su capa. Donde otros zozobran o naufragan, el Barcelona voló con autoridad y se permitió una noche tranquila y feliz: lució cantera y repartió minutos para recuperar a los que necesitan rodaje, ya sea físico -Márquez- o piscológico, caso de Bojan.

El delantero, uno de los reyes de la pasada Copa, andaba reñido con su sombra, precipitado y sin ángel. Así fue en la ida y así fue en la primera parte, cuando el Barcelona fue más lento y previsible, controló el juego pero no llegó al gol ante un rival muy trabajador y muy replegado. Después marcó dos goles, los dos primeros de su equipo, y recuperó la sonrisa. Con sus tantos despegó el Barça en una segunda parte para enmarcar, bendecido por el hundimiento de un rival que ya no tuvo fuelle físico.

La atención vuelve al terreno de juego

Corría el peligro el partido de pasar totalmente desapercibido, de puntillas en una noche fría en la que parecían pesar más los homenajes a los que se fueron hace tiempo (César, delantero leonés) y a los que se acaban de marchar (Enke, hallado muerto minutos antes del partido). Fue el esfuerzo de Barcelona y Cultural lo que devolvió el foco al césped. Los azulgrana se tomaron el asunto en serio, los canteranos agitando el juego para salir en la foto. La Cultural, que reservó jugadores, trabajó en dos líneas de presión cerca de su área y obstruyó al Barcelona durante muchos minutos. En la primera media hora buscó tímidamente las contras de la mano del olfato de Jito y la clase de Jahvé. Después ya sólo tuvo fuelle para perseguir un balón conducido por supersónicas sombras azulgrana que bailaban cada vez más cerca de la portería, cada vez con más olor a sangre, una carga metódica y ordenada gestionada por Iniesta y propulsada por Alves.

Guardiola estructuró sus recursos y presumió de juventud. Respondieron en ataque Pedro, Bojan y Jeffren, y respondió de forma positiva Dos Santos en la creación junto a Iniesta, en un equipo que no hizo concesiones y que se blindó en defensa con Alves, un Márquez en busca de ritmo y un Puyol que jugó con la concentración de una final, máximo pundonor y la línea defensiva, bajo su mando, incrustada en el centro del campo.

Avalancha de fútbol y goles

El primer tiempo fue una veleta que acabó por señalar de forma unívoca hacia la portería de Calzado, que lució reflejos. La -Cultu- terminó muy encerrada y sin entrar nunca en contacto con el balón. Un síntoma de lo que quedaba por delante: 45 minutos de festival azulgrana sin respuesta ni contención posible por parte de un rival agotado física y mentalmente, que veía atónito como los cambios de Guardiola lanzaban al campo más armamento de destrucción masiva: Messi, Xavi...

Con ocho jugadores atrás, la Cultural no pudo disfrutar en la segunda parte porque no supo por dónde achicar agua, la nave convertida en un coladero. Aguantó con dignidad y sufrió en el campo el derroche de categoría del Barcelona, que enlazó combinaciones, pases, centros y remates en un asedio que resultó asfixiante y al que se sumó la banda izquierda, floja en el primer tiempo e incisiva después con Maxwell y Jeffren.

Seis minutos duró la agonía leonesa, el tiempo que tardó Bojan en embocar un remate de Jeffren en el corazón del área. Un minuto después cambiaron los papeles: Bojan centró y Jeffren no pudo remachar en boca de gol. Dos después, un Bojan por fin feliz marcó el segundo tras doblar con clase al portero y culminar una gran jugada trenzada por Busquets y Dos Santos.

Por entonces Messi calentaba en la banda, el Camp Nou disfrutaba y el Barcelona bordaba el fútbol y llegaba en oleadas por tierra, mar y aire. Tras las últimas noticias de la Cultural con la fuga al limbo del gol de Jito por un remate al que no llegó, Pedro marcó el tercero en su obstinada carrera goleadora y Messi dejó el mejor gol de la noche con una joya marca de la casa: quiebros, gambeteo en la frontal y remate a la escuadra. Tan difícil para todos, tan fácil para él.

El quinto fue de Xavi, de cabeza. Alves remató al palo, Bojan pudo remachar el hat-trick, Messi perdonó por adornarse y el Barcelona, con Fontás en el campo, alargó la fiesta sin bajar el ritmo y manteniendo una constante ética de orden y juego hermoso, colectivo y ejecutado a la velocidad de la luz. Un premio, repito, para una Cultural a la que los de Guardiola trataron con el máximo respeto, sin condescendencia y con tono competitivo. Demasiado, claro, para el voluntarioso equipo de Uribe. Y más en la noche en la que el Bojan recuperó el gol; y con él, la sonrisa.







» Enlaces patrocinados


Hazte fan de Bojan Krkic





» De que hablamos